
Mi bebé es un gordo hermoso, dulce y alegre.
Es perfecto, toda madre ve a su hijo con esta mirada.
En estos diez días juntos sucedieron muchas cosas en mi interior.
Una de ellas es la comprensión
He comprendido que cuatro años de espera de adopción, tiene su sentido.
Al tener a tu niño en brazos, comprendes que más allá de los largos trámites y esa dura espera. Se esconde la llegada de un ser, que aguardaba en el tiempo el momento indicado para llegar a tu vida.
La concepción adoptiva cobra un sentido que trasciende la lógica y toda preparación previa.
Es algo cósmico (para poder darle un nombre).
Si ya de por sí, el nacimiento es un momento mágico y un regalo de la naturaleza.
La concepción adoptiva unifica la vida que obsequia la concepción, con las necesidades de afecto de quienes necesitan crear vínculos de amor.
Soy muy Darwiniana en mis pensamientos y creo fervientemente en la supervivencia del más apto.
Mi hijo, (gracias a la excelentísima labor de los servicios sociales de la Comunidad Valenciana).
Es un niño sano y feliz. Estimulado y bien educado.
A penas nos conocimos hubo química....ni llantos, ni rechazos. Una sonrisa de oreja a oreja.
Necesitaba padres, tanto o más que nosotros un hijo.
Los primeros días fueron un encantamiento vivido por los tres.
También para los abuelos, amigos, vecinos y seres queridos que nos acompañaron en este largo camino.
Los tres nos enamoramos a primera vista, pero hoy a 10 días de tenerlo.
He notado por primera vez que ya incorporamos las figuras de papá, mamá e hijo.
Este sentimiento ha surgido exactamente en el momento que un biberón pasó de ser un acto de alimentación, a un vínculo afectivo.
Es tan adulto con sus escazos meses de vida y tan primitivo a nivel afectivo.
Es un bb responsable, su simpatía ha sido su carta ganadora antes de llegar a casa.
Ahora vamos pasando de la responsabilidad de formar un vínculo, a realmente sentirlo hasta los huesos.
Cuando descubres que contigo es simpático, pero solo contigo tiene mal genio.
Descubres que ya no eres su educadora o cuidadora. ENCOMIABLE LABOR.
Eres su mamá, aunque aún no sepa decirlo.
¡¡¡¡¡¡¡Fuerza a los que esperan!!!!!!! Es cansinamente repetitivo, pero debo recordarles:
QUE EL MOMENTO LLEGA Y NO TE ACUERDAS MÁS DEL DOLOR DE LA ESPERA.
Imagino que será comparable a un parto prolongado. ;)
Pero se te olvida de todo cuando tu hijo está en casa y hace que cada minuto de la espera haya valido la pena.
Flor




